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40 años, siete millones de vidas

Nota publicada en LaVoz, el día 14 de noviembre de 2017

La Reproducción Asistida está por cumplir 40 años. Aquel mes de julio de 1978, el mundo se asombraba con el nacimiento de Louis Brown mediante la técnica de Fertilización “in vitro” (FIV). Desde entonces, más de siete millones de personas nacieron con la ayuda de distintos tratamientos. Los avances científicos en este terreno han sido numerosos, aportando un aumento en la tasa de embarazos y una reducción en la incidencia de complicaciones.

 

Los cambios más destacados en la última década

  • Creciente utilización del ICSI (Inyección intracitoplasmática de espermatozoides) en lugar de la FIV, especialmente en Latinoamérica, debido a que asegura un mayor número de embriones y menos fallas de fecundación.
  • Sostenido aumento de los ciclos con criopreservación embrionaria. La técnica de vitrificación muestra resultados comparables o superiores a los obtenidos con embriones no criopreservados. Su incorporación a la práctica cotidiana aumentó la tasa de embarazos en un 15% por ciclo de ICSI.
  • El perfeccionamiento de los métodos de cultivo embrionario permite obtener embriones en estadío de blastocistos (5-6 día de cultivo in vitro), esto hace posible una mejor sincronización entre el estadío del embrión y la madurez endometrial en el momento de la transferencia y una mejor elección del embrión por transferir.
  • La criopreservación (vitrificación) de ovocitos, impensable en los años ’90, es hoy una herramienta fundamental en nuestra especialidad. Su utilización hace posible la preservación de la fertilidad de mujeres sometidas a tratamientos oncológicos, o en aquellas que transitoriamente postergan su maternidad por razones profesionales-  sociales.
  • La transferencia de 1-2 embriones en la totalidad de los ciclos actuales, en nuestro centro, trajo aparejada una reducción sustancial en la tasa de embarazos múltiples, sobre todo los de alto rango (trillizos, cuatrillizos).
  • El estudio molecular del endometrio, que nos informa sobre la receptividad endometrial y nos muestra el momento ideal para realizar la transferencia de embriones criopreservados.
  • La donación de óvulos, que hace posible tasas de embarazo del 50% en pacientes con una cantidad y calidad de óvulos muy reducida.
  • La aplicación de la biología y genética molecular PGS (Screening Genético preimplantatorio) hace posible el diagnostico de anomalías cromosómicas responsables de los fracasos de implantación. La técnica nos permite reconocer aquellos embriones con capacidad para evolucionar favorablemente, reduciendo así la tasa de abortos, embarazos múltiples y la criopreservación de embriones no viables.

Resultados esperados

En sintonía con estos avances científicos, la tecnología y el entrenamiento profesional adquirido en nuestro centro, logramos que tres de cuatro mujeres tengan un niño, ya sea como resultado de los tratamientos aplicados (60%), o bien por concepción natural (15%).

La edad de las pacientes es el factor pronóstico más importante.

El éxito de un tratamiento demanda tiempo y en algunos casos la necesidad de repetirlos.

La buena comunicación entre los pacientes y el equipo tratante (contención e información necesaria) resulta clave para transitar este proceso y reducir el abandono de parejas que tienen buenas probabilidades de concepción.

Doctora Julieta Heredia – Doctor José Perez Alzaa

Instituto Integral de Fertilización Asistida

www.fecundart.com.ar

Tel: 0351 – 4257182

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El futuro de la concepción

El futuro de la concepción

Escenario. ¿Qué ofrece la ciencia para tener hijos a edades avanzadas o de maneras diferentes a las naturales?

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(Ilustración de Gustavo Dagnino).

 
 
 
 
 
Por Romina Martoglio*
 

En los últimos años, los ejemplos de madres primerizas que superaron los 40 años parecen multiplicarse y hay especialistas que dicen que eso augura un nuevo escenario para la procreación.

Uno de ellos es Luis Ordóñez, especialista en medicina reproductiva y director del centro Origen. “Desde hace más de 50 años, cuando se inventaron los anticonceptivos orales, las parejas tienen la posibilidad de mantener una sexualidad no vinculada necesariamente con la procreación”, afirma. Y contrasta: “Como contrapartida de la sexualidad sin procreación, viene dándose la procreación sin sexualidad, por ahora sólo limitada a las parejas que recurren a técnicas de fertilización asistida”.

Cualquiera sea el motivo y las controversias asociadas, tener hijos más allá del límite de la naturaleza es posible gracias al avance científico en lo que respecta a las técnicas de reproducción asistida, específicamente a la criopreservación de espermatozoides, óvulos y embriones.

Mariano Pérez, biólogo y responsable del laboratorio del centro Fecundart, explica que la preservación de la fertilidad es una reciente rama de la medicina reproductiva que comprende la preservación de gametos (esperma y ovocitos) y tejido reproductivo (ovario y testículo) que otorga a las personas en riesgo de perder su capacidad reproductiva la posibilidad de tener hijos con su propio material genético. “Pacientes con cáncer que están sometiéndose a cirugías o comenzaron quimioterapia o radioterapia, mujeres con riesgo de menopausia precoz y mujeres sanas que desean posponer el momento de ser madres son las principales beneficiarias de esta estrategia”, explica.

César Sánchez Sarmiento, director de Nascentis, revela que por tratarse de células absolutamente diferentes, la criopreservación (o congelación) de óvulos y espermatozoides no son iguales ni tienen la misma historia. “Existen en el mundo niños sanos que nacieron de espermatozoides congelados hace 10 o 15 años atrás. Esto posibilitó la creación de bancos de semen en diferentes países, lugares adonde los profesionales vamos en busca de esas células en los casos en que es necesario. La congelación de óvulos, llamada vitrificación, tiene menos de una década de historia”, detalla.

El tiempo corre

A pesar del aumento en la expectativa de vida, el reloj biológico de la mujer sigue con su alarma inalterable, afirma Ordóñez. “Tener una vida más larga viene de la mano de mayores posibilidades de padecer diferentes enfermedades que pueden afectar la fertilidad. La hipertensión arterial, trastornos metabólicos o inclusive psicológicos son ejemplos de patologías que en sí no producen infertilidad, pero sus tratamientos están relacionados con disfunciones sexuales”, dice Ordóñez.

En el caso de los hombres, existe la creencia de que no hay límite de edad para procrear. Pero hay suficiente evidencia científica que indica que la calidad del semen se va deteriorando con los años, principalmente debido a una falla del control de calidad en la producción de los espermatozoides, lo que implica mayor número de espermatozoides con mutaciones genéticas. En las mujeres, la edad actúa de dos formas, en primer lugar van disminuyendo la cantidad de óvulos que quedan en el ovario y, por otro lado, la calidad de los óvulos con el tiempo también se ve comprometida.

La técnica

Daniel Estofán, director de Cigor, explica que científicamente no hay un límite para la conservación de óvulos o espermatozoides, pero considera que sí hay un límite ético para la edad en que se desea usarlos, que según su criterio sería los 47 años, ya que fisiológicamente es así. “Esto está abierto a toda persona que, ya sea por razones laborales, oncológicas, de la formación de pareja, entre otras, lo desee”, agrega.

En cuanto a la técnica en sí misma, Pérez explica que para la congelación de óvulos existen dos métodos: la congelación lenta y la vitrificación. “Con el primer método no se evita la formación de hielo y es ineficaz para el guardado de ovocitos. En cambio, la vitrificación es altamente efectiva para que no se formen cristales de hielo dentro de la célula, lo que se reemplaza con crioprotectores y sumergiendo esos óvulos en nitrógeno líquido a -196 C°”, asevera. “Esto nos otorga resultados similares a aquellos obtenidos con óvulos frescos y nos da un gran rango de aplicaciones, incluida la preservación de la fertilidad. La sobrevida de los óvulos después de descongelarlos ronda el 90 por ciento”, 
detalla.

En este sentido, Sánchez Sarmiento cuenta que en Nascentis existe un programa de donación, para que mujeres que quieren donen sus gametas de manera altruista y así ayudar a otras que no cuentan con óvulos de calidad y desean tener hijos. Los óvulos de donantes constituyen una opción para las mujeres con útero normal que tienen ninguna o pocas probabilidades de concebir con sus propios óvulos.

“Al vitrificar óvulos, lo que se hace es conservarlos en la edad biológica en que fueron extraídos (para lo cual se realiza una estimulación ovárica), y utilizarlos en el momento necesario”, cuenta el especialista, y agrega que en sus años como especialista en medicina reproductiva ha visto nacer a muchos bebés gracias a esta técnica.

En cuando a la congelación de espermatozoides, el procedimiento es más simple, ya que sólo basta con remitir una o dos muestras de semen al laboratorio de andrología para criopreservar espermatozoides viables que puedan ser utilizados en un tratamiento futuro.

El cáncer

Las enfermedades neoplásicas son una de las razones más fuertes, pero más desconocidas por la cual muchos hombres y mujeres pueden recurrir a la criopreservación de sus células germinales.

“El progreso en los tratamientos de cáncer usando quimio y radioterapia ha incrementado la tasa de supervivencia de pacientes con enfermedades malignas. Pero, desafortunadamente, la mayoría sufrirá efectos crónicos adversos, incluyendo falla ovárica e infertilidad, y llevará a la paciente a sufrir estrés, baja estima o una disminución en la calidad de vida. Por lo tanto se torna evidente la necesidad de informar a la paciente de las técnicas de preservación de la fertilidad”, explica Pérez. De esta manera, es de suma importancia que los oncólogos le hablen de esta posibilidad a sus pacientes, para que ellos evalúen la posibilidad de conservar células o tejido antes de iniciar el tratamiento.

El alcance de la criopreservación

Para muchas parejas, tener un hijo con la ayuda de la ciencia implica realizar un tratamiento con previa criopreservación de embriones. Contempla extraer óvulos y espermatozoides de ambos (o de donante, si es necesario), posteriormente formar los embriones por FIV en un laboratorio de alta complejidad, y luego se criopreservar para transferirlos al útero materno cuando sea necesario.

Esta alternativa produjo y produce muchos planteos éticos, religiosos, culturales, entre otros. En la mayoría de los casos, quienes rechazan esta alternativa consideran que los embriones son personas.

“En embrión es un grupo de células que tiene el potencial de desarrollar una persona, pero que en el momento en que se criopreserva (en nitrógeno líquido a -196 °C) tiene entre dos a cinco días de desarrollo y es un conjunto de células que forman una pelotita de aproximadamente 100 micras (es decir, un milímetro dividido en cien). En otras palabras, el embrión es vida humana porque se origina de otras dos células de origen humano, pero ni científica ni biológicamente es una persona, porque un embrión puede considerarse un ser humano a los 14 días de evolución, cuando aparece el esbozo de que lo va a ser el sistema nervioso central, y ningún embrión se criopreserva en ese estadio”, explica Sánchez Sarmiento.

Y agrega que como se trata de un grupo de células germinales, un embrión puede dar lugar a una persona sólo si es implantado en el útero de la mujer. De lo contrario, puede diferenciarse en células de otros tejidos del cuerpo humano.

“Por otra parte, los años de experiencia que ha desarrollado la medicina reproductiva demostraron que la criopreservación de embriones durante los tratamientos de fertilidad asistida aumenta notablemente las posibilidades de embarazo. Por lo tanto, si no se puede hacer, se le quita a miles de personas las posibilidades de tener un hijo. Esto significa que si una pareja necesita un tratamiento de fertilidad asistida y no logró embarazarse en el primer intento, y no tiene embriones criopreservados, debe comenzar un nuevo proceso desde cero. Las consecuencias emocionales y sociales sólo las conocen quienes no pueden ser mama o papá”.

EDICIÓN IMPRESA
El texto original de este artículo fue publicado el 25/03/2015 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.

Cortesía de La Voz,  link original: http://www.lavoz.com.ar/salud/el-futuro-de-la-concepcion

 

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DÉCIMO QUINTO DESAYUNO INFORMATIVO

DÉCIMO QUINTO DESAYUNO INFORMATIVO

Invitamos a nuestros pacientes a una Charla sobre Fertilización Asistida. La misma se concretará el próximo sábado 28 de marzo. Será una buena oportunidad para que el equipo de Médicos de Fecundart pueda conocer y dar respuesta a todos los interrogantes que se presenten.

Día: sábado 28 de marzo
Hora: 09:30
Lugar: Sala de reuniones de Fecundart.
Paraná 545 Nueva Cordoba.
Capacidad limitada
Anotarse en Secretaría Tel. 0351-4257182

Los Esperamos!

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INFANCIA, La salud de los bebés nacidos tras fecundación ‘in vitro’ ha mejorado durante los últimos 20 años

INFANCIA, La salud de los bebés nacidos tras fecundación ‘in vitro’ ha mejorado durante los últimos 20 años
miércoles, 21/01/15 - 09:30

 

La salud de los niños nacidos a raíz de un tratamiento de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés) ha mejorado constantemente durante las dos últimas décadas, con un menor número de bebés que nacen prematuramente, con bajo peso al nacer, muertos o que fallecen durante el primer año de vida, según un estudio que se publica este miércoles en la edición digital de ‘Human Reproduction’.
La salud de los bebés nacidos tras fecundación ‘in vitro’ ha mejorado durante los últimos 20 años
TemasDemografía Dinamarca Finlandia Hospitales y clínicas Infancia Orense Reproducción Suecia Tratamiento de salud Universidad de Copenhague
MADRID, 21 (EUROPA PRESS)
La salud de los niños nacidos a raíz de un tratamiento de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés) ha mejorado constantemente durante las dos últimas décadas, con un menor número de bebés que nacen prematuramente, con bajo peso al nacer, muertos o que fallecen durante el primer año de vida, según un estudio que se publica este miércoles en la edición digital de ‘Human Reproduction’.
Los autores, Anna-Karina Aaris Henningsen, de la Clínica de Fertilidad en el ‘Rigshospitalet’ de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, y sus colegas nórdicos analizaron los resultados de 62.379 embarazos únicos (bebés que nacen solos) y 29.758 gemelos nacidos entre 1988 y 2007 en Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia, y los compararon con los grupos de control de 362,215 únicos concebidos espontáneamente y 122.763 gemelos concebidos espontáneamente nacidos en los mismos países en el mismo periodo.
“Durante el periodo de 20 años de nuestro estudio, se observó una notable disminución en el riesgo de nacer de forma prematura o muy prematura –subraya la doctora Henningsen–. La proporción de bebés ART individuales que nacen con un peso bajo o muy bajo al nacer, menos de 2.500 g o 1.500 g respectivamente, también disminuyó. Las cifras de mortinatos y muerte durante el primer año se redujeron en hijos únicos y gemelos, y un menor número de gemelos ART estaban muertos o murieron durante el primer año en comparación con los gemelos concebidos espontáneamente”.
Según esta experta, los datos del trabajo muestran que con una política nacional de transferencia de un solo embrión por ciclo durante la reproducción asistida, se reducen las tasas de embarazos múltiples pero también tiene un efecto importante en la salud del bebé único. “La transferencia de varios embriones en un ciclo, incluso si resulta en un solo bebé, todavía puede tener un impacto negativo en los resultados neonatales globales de hijos únicos”, advierte.
Sin embargo, la transferencia de un solo embrión, no sólo evita los partos múltiples y todos los problemas de salud asociados para los bebés y las madres, sino que, como señala Henningsen, también se traduce en bebés únicos más saludables porque hay menos casos de ‘fuga de gemelos’ o procedimientos para reducir el número de fetos en desarrollo tras la implantación exitosa de varios en el vientre de la madre.
Henningsen añade otros factores que han contribuido a la mejora de la salud de los bebés de ART en los últimos 20 años. “Hemos mejorado tanto las habilidades técnicas en el laboratorio como las habilidades clínicas de los médicos y también la realización de una estimulación ovárica leve. Además, los medios de cultivo en el que los embriones se desarrollaron por primera vez en el laboratorio han mejorado en calidad, al igual que los medicamentos hormonales que se usan para ayudar a las mujeres producen un número suficiente de óvulos de alta calidad en el momento adecuado”, destaca.
De 1989 a 2002, la proporción de mellizos ART en los cuatro países se mantuvo estable en torno al 23 por ciento, pero comenzó a decaer después y en 2007 fue sólo el 11,6 por ciento del total. Este descenso se vio reflejado en los resultados de salud de los bebés ART, con una reducción de los bebés prematuros (nacidos antes de las 37 semanas de gestación) hijos únicos y los gemelos del 27,9 por ciento en 1988-1992 al 12,8 por ciento entre 2003 y 2007 en Suecia, y de forma similar en Dinamarca, Finlandia y Noruega, hasta el 21,1, 17,8 y 21 por ciento, respectivamente, en el periodo 2003-2007.
En 1988-1992, la tasa de bebés únicos nacidos prematuros fue del 13 por ciento para ART y del 5,5 por ciento para los bebés concebidos espontáneamente. Para los muy prematuros (nacidos antes de las 32 semanas), las tasas fueron del 3 y menos del 1 por ciento, respectivamente. Sin embargo, para 2003-2007, estas cifras habían mejorado: un 8 por ciento en el caso de los hijos únicos ART prematuros frente al 5 por ciento en los bebés concebidos espontáneamente, y un 1,5 frente a menos del 1 por ciento para los muy prematuros únicos.
Para los gemelos ART prematuros y muy prematuros, las tasas mejoraron del 50 por ciento (ART) frente al 42 por ciento (gemelos concebidos espontáneamente) para los gemelos prematuros y del 8,5 al 7 por ciento para los gemelos muy prematuros en 1988-1992, al 47 por ciento frente al 44 por ciento para nacimientos prematuros y el 8,6 frente al 8 por ciento de los partos muy prematuros en 2003-2007.
Las tasas de embarazos únicos ART nacidos pequeños para la edad gestacional (PEG) se redujeron a más de la mitad entre 1988-1992 y 2003-2007, pasando de 7,6 a 3,2 por ciento, mientras que las tasas de nacimientos PEG entre gemelos ART cayeron del 17 al 14 por ciento.
Entre los bebés únicos ART, la tasa de nacidos muertos bajó de 0,6 a 0,3 por ciento en el mismo periodo y las muertes en el primer año se redujeron del 1 al 0,3 por ciento. Para los bebés únicos concebidos espontáneamente, la tasa de nacidos muertos se mantuvo igual durante todo el periodo en torno al 0,3 por ciento, mientras que las muertes se redujo de 0,5 a 0,2 por ciento.
Y entre los gemelos ART, los nacidos muertos cayeron del 1 al 0,5 por ciento y las muertes del 2,6 al 1,2 por ciento. Entre los gemelos concebidos espontáneamente, los nacidos muertos se mantuvieron en menos del 1 por ciento en todo el periodo, mientras que las muertes cayeron del 2,4 al 1,5 por ciento.

“Estos resultados demuestran de manera convincente que, si bien ha habido un aumento considerable en los ciclos de reproducción asistida en los últimos 20 años, esto ha ido acompañado de una mejora significativa en los resultados de salud para estos bebés, sobre todo para los bebés únicos. La razón más importante es el descenso dramático en partos múltiples debido a las políticas de la elección para transferir un solo embrión a la vez”, concluye Henningsen.

 

Gentileza de lainformacion.com; link original del articulo: lainformacion

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